ICE MOON
* Y AHORA QUE?*
CAPITULO II
Apenas un rayo de sol iluminaba su cara, que le indicaba que era de mañana.
Que era la hora de continuar caminando por las calles de Buenos Aires.
Retiró su campera de su cuerpo, la colocó a su lado, entrelazó sus dedos y se estiró como pudó, como queriendo tocar el cielo.
Decidió que era el momento exacto de emprender su marcha…la pregunta era… hacia donde…
Ya era media mañana, se incorporó, tomó su campera…y comenzó a caminar…se sentía mejor, tomó un cigarrillo, se lo llevó a su boca y lo encendió.
Caminó un par de cuadras, más atentó al cruzar las avenidas…se adentró al corazón de la ciudad.
La ciudad había cobrado vida, asombrado caminó entre la gente con la cabeza gacha, mirando el suelo…para pasar desapercibido…
En esta ciudad, todos viven a un ritmo vertiginoso, nadie mira quién camina a su alrededor.
A esta hora, solo deambulan las personas que regresan del trabajo, otras que se han escapado del trabajo para descomprimir su mente agobiada por sus preocupaciones y también están aquellas que compran para revender o los manteros que venden.
Tantas personas, le llamaban la atención. Por primera vez…se sentía libre…
Cansado de caminar, se sentó en el umbral de lo que piensa que es una casa, precisamente en una escalera ,que da a la entrada principal de un viejo edificio.
Se encuentra a demasiadas cuadras de la estación, donde horas atrás, se aventuró a vivir una nueva vida, llena de incertidumbre con el condimento especial de estar vagando por una ciudad desconocida para él.
A estas alturas se pregunta si fue correcta su decisión de dejar atrás su vida de hombre sexy.
Y recorrer las calles, buscando esa mujer que un día, le pidió fuego y a cambió él le pidió una sonrisa.
Sentado en la escalera, fumándose un pucho, su mente le juega una mala pasada, trasladándolo al preciso momento en el que él, la conoció.
Recuerdo ese día, como si hubiese sido ayer, me trasladaban en una camioneta, junto a mi pareja y algunos compañeros de reparto.
La puerta del hotel de Puerto Madero, estaba apestada de fans, miles y miles de personas, era nuestra primer visita a la Argentina, llegábamos desde Brasil, promocionando la última parte de la saga.
De ese momento, ha pasado mucho tiempo.
Todos debíamos abordar otro auto, ya que teníamos una caravana de fans enloquecidas por nuestra presencia.
Descendí del vehículo, me apoye contra la pared, encendí un cigarro, mientras todos abordaban el auto que nos llevaría al evento, al cual todavía estamos a mucha distancia.
Le di una pitada, elevé mi rostro para ver ascender el humo y ahí la vi por primera vez….
Cada vez que recuerdo ese instante, mi corazón se desboca, se acelera. Mi frente suda y mis manos se tensan.
Cruzaba la calle, despreocupada. Vestía un ajustado vestido negro, que remarcaban su hermosa figura, mientras caminaba hacia mi, el corazón deseaba que me reconociera, se abalanzara sobre mi y me besara apasionadamente…
Estando a pocos pasos, revolvió su cartera, extrajo un cigarrillo y se detuvo a mi lado…
-Discúlpa, me darías fuego? -me dijo, ignorando mi fama.
-Sí,..a cambio te voy a pedir algo…-le dije
-Qué?...un cigarrillo?...-me miró con cara de pocos amigos.
-No, sólo regálame una sonrisa…-me sonreí, pensando que al oír mi voz, sabría quien era.
-una sonrisa? perdón, no te conozco y el estar vestido así, como si te casaras…menos.-me sonrió y se alejó, caminando.
La brisa jugaba con su pelo y su falda…
Terminé mi cigarro, subí al vehículo. Kristen me miró y me dijo que conocía esa mirada.
Solo le sonreí, creo que me conocía bastante.
Taylor comentó la decepción que sintió, al ver a la primer mujer que me ignoró totalmente.
Yo en cambió, me sentí feliz, descubrí que alguien en el mundo, se podía enamorar de mi .
Me sentí un desconocido al lado de ellos.
Hundí mi cuerpo en el asiento, comencé a grabar esa imagen en mi memoria, la marqué a fuego, y me prometí, algún día volver por ella.
Volver a transitar las calles de Buenos Aires, y ser yo, quién se acerque y le pide fuego….
Llegaron a Puerto Madero, caminaron por la alfombra roja, miles de flashes, personas, que gritaban sus nombres, otras mujeres lloraron .
Las argentinas son muy apasionadas e intensas, todas estaban presas por su carisma, él solo sonreía, firmaba autógrafos y posaba para las fotos.
Toda la audiencia femenina explotó, cuando su entrevista la realizó en español.
Un español muy sensual, articulando cada palabra y realizando ese movimiento con su mano, tan particular cuando se acomoda su pelo…
En mitad de la entrevista, contó lo que le sucedió con una mujer en la calle, y mirando a todas sus fans, dijo…
-Algún día volveré a la Argentina por ella.
Los espectadores explotaron en una histeria total.
El periodista se quedo boquiabierto. y comenzó a lanzarle preguntas como dardos, una tras otra…
-Bien Rob, que bueno que te halla robado el corazón una argentina.
¿ Tenés pensado dejar a tu actual pareja?...cuando volverías?...Cúal es el nombre de esa mujer que te ha cautivado?...es famosa?...vos crees que soportaría casarse con un icono sexual, como vos?...dejarías todo, si ella te lo pide?
Rob se acomodaba su pelo, algo nervioso y solo sonreía.
Pasaría mucho tiempo, hasta que él encontrará respuestas a esas preguntas, tan acertadas y tan inciertas….
En estos momentos solo tenia algunas respuestas, ahora se encontraba solo en esta gran ciudad, sentado en la escalera, terminando su cigarrillo.
Pensando en esa mujer desconocida, sin nombre, sin dirección, nada.
Solo recuerda su esbelta figura, su pelo largo, desmechado movido por la brisa de esa noche, su sonrisa y ese perfume dulce, femenino y embriagador, que buscaba en cada mujer que pasaba por sus sabanas de hotel, de diferentes partes del mundo.
Ahora se encuentra solo, abatido por el cansancio, ya es cerca del mediodía, un par de billetes para subsistir….Y AHORA QUE?...que va a ser con su vida….sin dinero, sin un lugar donde dormir, sin trabajo….
Que locura…dejar todo por un amor…que no sabe si será correspondido…
Emprende su marcha, buscando un lugar para almorzar, quizás también un hotel, para ducharse y descansar un poco.
Se enciende un cigarrillo.
En su interior sabia que no iba a ser fácil. Quizás su búsqueda le llevaría mucho tiempo, pero valía la pena.
Al trasladarse un par de cuadras, observa un bar de mala muerte, justo lo que necesitaba, con algunas personas en su interior….
Ingresa al barcito, con una mirada rápida, localiza una mesa al fondo del local.
Corre la silla, sin emitir sonido alguno, se desploma en ella por el cansancio y mirando la cartilla, decide lo que va a ordenar.
Se acerca el mozo, un hombre mayor, excedido en peso, algo desalineado, con su ropa gastada y manchada. Al cual le pide un café y un tostado…
Mientras espera…realiza otra mirada al lugar…que se encontraba casi en ruinas, con el mobiliario desgastado por el paso del tiempo…lo único bueno del lugar era ese delicioso aroma a café recién molido…muy característico de esa ciudad…
Recibe en su mesa lo pedido, coloca azúcar en su café, mientras el mozo intenta sacar a empujones a un niño que vendía estampitas…
En otra mesa una mujer observaba con indiferencia la escena, el niño se libra del mozo y se acerca a Rob…
-Una monedita por favor…somos siete hermanos y tengo hambre…-el niño hablaba y miraba el tostado del que emanaba un aroma a recién hecho.
-Tienes hambre?...-me partió el corazón verlo parado a mi lado, no pasaba el metro de altura, delgado y con una mirada, como que la vida lo había castigado de tan pequeño.
El niño, alzó la vista…me miró pensativo.
-yo te conozco…-grito eufórico
-Siiiii? de dónde?...-supuse que no sabría responderme, la mujer enfrente a mi mesa ,observaba la escena muy interesada.
-mi hermana tiene tus fotos pegadas en la pared…-me miraba fascinado
-no puede ser…nadie tiene mi foto…-pensé...maldición...me conoció
-cuando le cuente a mi hermana, no me lo va a creer!!!.me voy…me arrebató un tostado y salió disparado hacia la calle…
Asombrado por el proceder del niño, se acerca el mozo a disculparse y le cambio el plato por otro con lo mismo.
Rob come tímidamente…esa mujer…la mujer de la única mesa que estaba ocupada, lo miraba intensamente…el sentía su mirada…el solo la miró y le sonrió.
Pensó que después de lo sucedido, ella habría descubierto su secreto…tendría que pagar por su silencio…si la prensa se entera, estaría perdido…tirarían por el piso todos sus planes…
Él trataba de ignorarla…pero sentía su mirada penetrante, tan particular…sus ojos buscaron los de ella, lo miraba, esbozo una media sonrisa, tomó su café y comenzó a masticar parte de su tostado.
Realmente se sentía intimidado…esos ojos hacían estragos, en este joven que con su silencio solo reclamaba una cosa…su silencio.
Continuó comiendo y bebiendo su café, con su mirada, vagando sobre la mesa.
La mujer misteriosa, muy decidida, camino con pisadas fuertes y seguras hacia su mesa.
Lucia un vestido negro entallado, que guardaba celosamente una figura tallada a mano, apenas maquillada y una cabellera que demostraba su paso por su estilista hacia poco tiempo.
Se paró junto a él, con un cigarro en su delicada mano, se inclino un poco y emitió apenas un susurro…
-disculpa, me darías fuego?...realmente tenia una voz muy sensual.
Al escuchar apenas ese susurro, su mente y sus sentidos, le jugaron una mala pasada, viajó nuevamente a ese primer encuentro.
Recordó esa frase que recién había escuchado….los latidos de su corazón se paralizaron un segundo, sintió un sudor frio que recorrió hasta su espalda.
Sin levantar la vista, su mano temblorosa tomo su encendedor y lentamente encendió el cigarrillo, al tiempo que recorría con su mirada la figura que se encontraba a su lado.
Comenzó por sus zapatos caros, continuó por sus piernas que apenas eran cubiertas por la tela del vestido, ascendió hasta sus caderas, luego su escote….su corazón sonaba estrepitosamente, con la esperanza que al llegar a ese rostro, sería el que el buscaba….continuó por los hombros, el cuello y al llegar a su rostro, observó una espléndida sonrisa, haciendo juego con una mirada, entre picara y sensual…
Su corazón se detuvo…por un instante…todo se desvaneció a su alrededor, no eran las facciones que el deseaba ver…no era la mujer que estaba buscando.
Sufrió otra decepción, su cara se transformó con un gesto de agonía, su búsqueda se convertiría en algo imposible, como buscar una aguja en un pajar, aunque sentía la derrota, no se daría por vencido,
Solo habían pasado unas cuantas horas de pisar la Argentina.
Y no pararía hasta encontrarla…solo bajo la vista.
-gracias-le dijo-con una expresión de complicidad, que le decía…que ella sabia quien era pero no diría nada.
Al ver que el la ignoro, realizó el mismo trayecto hacia su mesa, pidió la cuenta y se alejó del lugar.
Antes de traspasar la puerta, lo miro de reojo y se compadeció de ver a ese hombre, tan bello y tan melancólico.
La asaltó la curiosidad de saber cual era el motivo de tanta tristeza…no escuchó sus pensamientos y continuó hacia la puerta que la conduciría al exterior.
El quedo sentado solo en ese bar de mala muerte, un nuevo pensamiento ocupaba su cabeza, necesitaría trabajar...en qué?...no tiene idea…sólo sabia actuar y cantar, pero eso revelaría su identidad o debería ponerse a vender diarios ,como cuando era chico, ahora debía buscar un hotel…instalarse …buscar un empleo…y vivir OTRA VIDA…alejado de los lujos…cerca del amor…vivir esta vida que acaba de descubrir como su vida…esa vida que postergo tantos años…esta vida que tanto ha soñado…con una solo diferencia, tendrá que empezar de cero…para poder conquistar al verdadero amor
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